Sobre la teoria Y LA PRACTICA DE LA POLITICA DEL DESARROLLO EN AMERICA
LATINA BAJO LA PERSPECTIVA DE GËNERO
Por. Raúl Cortés Landázury.*
Teorizar acerca del concepto de
desarrollo ha sido preocupación de sociólogos economistas y politólogos. Para
muchos el desarrollo ha significado el éxito del crecimiento , económico pero
para otros y entre estos los discursos del feminismo, este planteamiento no
deja de ser producto del androcentrismo.
El análisis de la relación entre la
perspectiva de genero, la política y la práctica del desarrollo del desarrollo
no deja de ser atractiva no solo desde el punto de vista teórico sino por sus
implicaciones empíricas, sobre todo cuando se trata de los países en vía de
desarrollo sumidos en agudos estados de concentración del ingreso, exclusión y
silenciosa degradación ambiental; pero que se aprestan a salir del atraso a
través de una profunda reforma estructural que confía en que la expansión del
mercado conducirá rutas sostenidas de crecimiento y bienestar.
Por el lado ambiental, el feminismo se
debate en un modo de pensamiento y
acción la mejor modo de proceder frente a los próximo derroteros del desarrollo
que se centra en el dilema de buscar la igualdad con los hombres en términos
ofrecidos sustancialmente (pero de forma discutible) por hombres, o centrarse en las diferencias entre hombres y
mujeres y procurar revalorizar las (supuestas) características de la mujer,
actualmente suprimidas.
Más allá de esta distinción, algunas
ecofeministas ven la época como una oportunidad para rechazar la elección que
implica y opta, en cambio por una política de nueva en un ambiente de
configuración, que supere el dualismo. En la medida en que las ecofeministas
suscriben la estrategia de la “diferencia”, no lo hacen sólo con miras a
liberar a la mujer, sino también con el propósito de animar a los hombres a
adoptar modos “femeninos” de pensar y actuar, promoviendo así relaciones más
sanas entre la gente en general, y también entre la gente (pero especialmente
los hombres) y el medio ambiente. En lo que sigue supondré que el ecofeminismo
de la “diferencia” es el centro de gravedad de la discusión y desarrollaré la
versión “desconstructiva” mediante una crítica de aquel ecofeminismo.1
El ecofeminismo de la “diferencia”
parece estar construido entorno a tres series principales de pensamientos. En
primer lugar, tales ecofeministas suelen abogar por la existencia de valores y
modos de comportamiento que son principalmente femeninos, en el sentido de que
los poseen, o los manifiestan, más fundamentalmente las mujeres.
¿QUIÉN O QUÉ ES LO QUE
EN REALIDAD SE HA DESARROLLADO?
Con el trabajo pionero de Ester
Boserup (1970) muchas feministas y otras intelectuales empezaron ha explorar la
relación que existe entre desarrollo y género, y la importancia del “nuevo”
patrón de desarrollo económico.
Las perspectivas feministas
argumentan que los patrones de desarrollo implementado por los gobiernos del
tercer mundo, asumían que eran los hombres los depositarios de los programas
que se instrumentaban en esos países. Muchos países asumían que la fuerza de
trabajo estaba compuesta básicamente de hombres, y por lo tanto, las políticas
económicas estaban orientadas hacia este grupo social. La fuerza de trabajo que
se encontraba en la economía informal (la cual esta en mayor parte constituida
por mujeres), no era considerada en las cifras nacionales. Por tanto, las
políticas es esos países, negaban el rol de la participación económica de las
mujeres en el desarrollo económico1.
¿CÓMO OCURRE EL
DESARROLLO?
Durante las tres décadas los
procesos de desarrollo seguidos por los países del tercer mundo
han estado basadas en dos estrategias. Por un lado, este patrón ha significado
la introducción de políticas orientadas a la exportación así como el incremento
de actividades informales. Por otro lado, las intelectuales feministas han
señalado que el desarrollo ha involucrado una mayor participación de las
unidades domésticas.
Desde principios de la década de los
sesenta, el mundo ha empezado ha experimentar cambios en el proceso de
producción. En los países desarrollados como los Estados Unidos, se inició una
férrea competencia por competir en el mercado internacional (especialmente de
Japón y Alemania Occidental), se apreciaba una incapacidad de estos países para
atender las necesidades del mercado.2
Según Piore & Sabel (1984), se dio un giro en la producción en donde lo
importante era producir una dinámica de especialización orientada a la demanda
del mercado.
Mientras tanto en América latina se
inicio una política de crecimiento orientada a la exportación como medida para
enfrentar la crisis que se experimentaba. El Milagro Asiático ha sido
señalado como un claro ejemplo de la recuperación económica y muchos supieron
que este modelo representaba un nuevo patrón de desarrollo económico que otros
países de África y América Latina debían de emular. El grupo de los cuatro –
orea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwán – han tenido en crecimiento
espectacular en la cadena de la producción mundial en las ultimas décadas, incluso
el crecimiento ha sido en algunos casos mayor que en las economías de los
países desarrollados. Sin embargo, esta integración a la economía mundial ha
sido experimentada de manera diferente por lo diversos países en Asia, América
Latina o África. Las flexibilidades económica, cultural y políticas son
factores que hacen más o menos atractivos la inversión extranjera en esos
países.
¿CUÁLES SON LAS
CONSECUENCIAS DE TALES POLÍTICAS DE DESARROLLO?
La reestructuración económica global
ha traído consecuencias desiguales para hombres, mujeres y niños. Feldman
afirma que las mujeres han traído ‘especialmente afectadas porque ellas
representan una parte importante de los pobres en el mundo entero, ellas forman
parte de la fuerza de trabajo que tiene empleos mal remunerados y además, están
con la prédica de balancear el trabajo doméstico con el trabajo remunerado.
Esta carga desigual significa
una reorganización de la vida cotidiana no sólo en el área reproductiva sino
también en las actividades productivas con dimensiones de género muy
peculiares. Por ejemplo, los programas de ajuste estructural implementados por
los países en desarrollo se traducen en cortes presupuéstales del gobierno en
área de la salud y educación que afecta especialmente a las mujeres dado que
ellas tienen que encontrar alternativas para suministrar los déficit de los
servicios públicos. Los preceptos culturales contribuyen a mayores
consecuencias negativas para las mujeres pues muchos lugares se privilegia a
los varones en detrimento de las mujeres. Se pueden observar las más altas
tasas de mortalidad entre niñas de 2 – 5 años, esto puede ser producto de
peores niveles de nutrición pues en muchos hogares se privilegia la
alimentación de los varones dado que se les considera futura mano de obra.
También es cierto que la educación de los varones es privilegiada, en India,
por ejemplo, 60% de los niños y niñas de zonas rurales entran a la escuela
primaria pero después de cinco años, solo 16 % de las niñas permanecen en la
escuela en comparación con 35% de los niños.
Las crisis económicas también han
provocado un incremento de la participación de las mujeres en la economía
formal. En México, la participación de las mujeres casadas que viven en unión
libre se ha incrementado en 69% entre 1976 y 1987. según Beneria este fenómeno
trae consigo la modificación en la organización de la vida cotidiana de los
hogares dado que es necesario mayor trabajo tanto dentro como fuera de el
hogar.
TEORIAS DEL DESARROLLO: UN SESGO DE GENERO
El problema del desarrollo ha sido un tema implícito en
los debates de los trabajos sociológicos clásicos de Marx, Weber y Durkheim.
Estos tres pensadores compartían la idea de que los países del Occidente del
siglo XIX estaban experimentando una profunda transición de ser una sociedad
tradicional a una sociedad moderna y lo que esta transformación produjo fue un
quiebre de la vida en comunidad y la emergencia de estructuras sociales más
impersonales y universales. Sin embargo, no fue sino hasta finales de la década
de los cincuenta que los científicos sociales empezaron a postular teorías del
desarrollo de manera explícita, considerando las diferencias entre los países
pobres y los ricos (Wallerstein, 1991).
Rostow postuló su famosa teoría de
las etapas de las etapas del desarrollo en la que argumentaba que todas las
sociedades son similares y que por tanto, todas las sociedades podían alcanzar
la “más alta etapa del desarrollo” con la cual se alcanzaría ser autosuficiente
y moderno.3 Este enfoque se le denomina teoría de
la Modernización. Los teóricos de la Modernización mantenían que los países del
tercer mundo tenían ventajas comparativas sobre otros países dado que
poseían materia prima lo cual les permitiría alcanzar la etapa del despegue.
Los teóricos de la Modernización plantean que los países menos desarrollados
necesitan replicar los patrones de desarrollo de las sociedades modernas.
Todaro criticó esta perspectiva teórica,
dado, según él a que ésta se basaba en las experiencias de las condiciones
institucionales de sociedades Europeas que no corresponden a la situación de
países menos desarrollados. Germani (1981) mantiene que los modernistas fallan
en explicar las condiciones económicas y culturales de los países de América
Latina, además fallar en entender el desarrollo como un proceso lineal. Como
reapuesta a la teoría de la Modernización aparece la llamada teoría Dependencia. Esta corriente teórica fue el
producto de las discusiones que se gestaron en la Comisión de las Naciones
Unidas para América Latina (también conocidas como la escuela CEPAL) e
influenciada también por la Revolución Cubana y la reinterpretación del
Marxismo. Los cepalinos argumentaban que el problema del subdesarrollo
estribaba en los patrones de comercio desigual entre los países del centro y
los países de la periferia. Los países periféricos pasan a la dependencia a
través de la exportación de la materia prima que envían a los países
periféricos dado que estos dependen de la demanda de esos países para poder
tener una economía estable. Los dependentistas proponen que la clave pasa salir
del subdesarrollo es promover la substitución de importaciones o un patrón de
desarrollo periféricos dado que estos dependen de la demanda de esos países
para poder tener una economía estable. Los dependentistas proponen que la clave
para salir del subdesarrollo es promover la substitución de importaciones o un
patrón de desarrollo hacia adentro.4 Para otros intelectuales como Dos Santos
(Todaro, 1977) y Amin (1972) la dependencia de los países del centro sobre los
periféricos no solo ha sido económica sino también social y política. Para
Todaro (1977: 168) el desarrollo debe ser concebido como un proceso
multidimensional que implica cambio en estructuras, actitudes e instituciones
así como también el crecimiento económico, la reducción de la desigualdad y el
fin de la pobreza absoluta.
Para finales de los setenta e inicios de la
década de los setenta diferentes eventos económicos y políticos condujeron a la
reevaluación de los patrones de desarrollo no sólo de los países del tercer
mundo sino para las economías desarrolladas. El evento más significativo
fue la crisis del petróleo en 1973, el florecimiento de movilizaciones
políticas (México, Checoslovaquia), una alta deuda externa de parte de muchos
países del tercer mundo, las políticas de austeridad impuestas
por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. A la par, se iniciaba
un proceso nuevo y más sofisticado patrón de industrialización que involucraba
el esparcimiento de empresas multinacionales manufactureras en países del tercer
mundo y un nuevo rol de Estado como promotor y organizador de la economía.
Según Castell y Laserna las economías
mundiales están siendo testigos de un proceso de reestructuración económica
global con una nueva división internacional del trabajo. Para estos autores
América Latina esta sufriendo dramáticos cambios económicos que son productos
de esta nueva forma de dependencia, vinculada a la resolución tecnológica y
viejas formas de dependencia como la financiera. La entrada de empresas
multinacionales, argumentan algunos autores, no significa necesariamente la
transferencia de tecnología a los países menos desarrollados.
TEORIAS DE DESARROLLO Y LAS CRÍTICAS
FEMINISTAS
Intelectuales feministas ha enriquecido la
discusión sobre las políticas de desarrollo incorporando la categoría de género
como un elemento fundamental para desenmascarar el carácter sesgado de las
teorías del desarrollo y las políticas de desarrollo impuestas a los países del
tercer mundo . en primer lugar, la literatura sobre las mujeres y el
desarrollo ha señalado el hecho de que la participación de la mujer en la
producción ha sido un fenómeno negado, el mito de las mujeres como
participantes periféricos de la economía ha sido develado. En segundo lugar, un
área de la literatura ha concentrado su atención en la relación entre política
de desarrollo, pobreza y estrategias de sobrevivencia de los hogares. Otra
literatura ha enfatizado los efectos de los programas de ajuste estructural en
la situación de las mujeres. Otra preocupación de algunos investigadores ha
sido la condición de las mujeres en las zonas rurales. Recientemente,
feministas intelectuales han analizado la importancia de la perspectiva de
género de las unidades domésticas y su relación con las políticas de
desarrollo. Esta ultima perspectiva ve a las unidades domésticas no sólo como
mediadores entre las estructuras y los individuos, sino también como unidades
altamente contradictorias. Lo que unifica a todos estos enfoques es su énfasis
en ver a la mujer como parte del proceso de desarrollo y como actor en las
políticas de desarrollo implementadas en el mundo.
TEORÍA DE LA MODERNIZACIÓN Y SUS CRÍTICOS
La teoría de la modernización ha sido
especialmente criticada por los investigadores feministas (Boserup, 1970;
Tinker & Brimstone, 1976; Alied, 1977; Charlton. Uno de los argumentos más
contundentes es el de Elton (1991), ella sostiene que el desarrollo y, por
tanto, las políticas de desarrollo implementadas han sido un proceso sesgado.
Los políticos han visto a las mujeres como simples individuos recipiendarios de
beneficios sociales más que productores o agentes del desarrollo. Las políticas
de desarrollo implementadas por los gobiernos de países del tercer mundo asumen
una neutralidad de género lo cual, según Elton, obscurece la distribución de
los costos y beneficios del desarrollo. Por ejemplo, Greco y Whimp (1986)
encontraron que existe una relación entre tecnología y género dado que cuando
hay transferencia de tecnología a los países del tercer mundo, los
hombres son principales recipiendarios. La tecnología y el entrenamiento ha
beneficiado a los hombres y margina a las mujeres. El trabajo de Boserup
(1970), el rol de la mujer en el desarrollo económico representa, sin duda, la
primera critica al concepto de desarrollo usando una perspectiva de género.
Boserup identifica varios aspectos: primero, que existe una clara división del
trabajo en término de género y edad en el sector agrícola; segundo, que generan
consecuencias negativas del colonialismo para las mujeres; tercero, la
subestimación de las estadísticas oficiales del trabajo de la mujer en el
trabajo agrícola; y cuarto, además de mostrar que los proyectos de desarrollo
dañan en lugar de mejorar la situación de la mujer. Sin embargo, el trabajo de
Boserup presenta algunos problemas, por ejemplo, no existe un análisis de la
reorganización de los hogares y de las relaciones de poder al interior del
hogar dado que su trabajo se encuentra en el análisis de las variables macro
económicas (nivel de empleo, desempleo, urbanización y migración). Por otro
lado, Boserup sigue en la línea de los modernistas al postular que existen dos
tipos de sociedad una tradicional y otra moderna.
Beneria y Roldan (1987) critican la teoría
de la modernización porque, entre otras cosas, iguala desarrollo con
crecimiento económico. Además, ellas mantienen que esa teoría no habla de las
asimetrías que la sociedad genera; por último la teoría de la modernización
visualiza a las mujeres como pasivos sujetos de cambio. Beneria y Roldan dicen
que las demandas de los países capitalistas de mayor participación de las
mujeres en la economía ha generado tensiones y contradicciones al nivel del
hogar, del sector informal, y de las instituciones e ideológicas patriarcales que
definen el trabajo femenino y los roles familiares.
FEMINISMO SOCIALISTA
Esta corriente del feminismo trata de
vincular la vida productiva y reproductiva en la vida de las mujeres. Parten de
la idea que para explicar la reestructuración económica global se deben de
introducir las dimensiones de género y clase. Una de las principales criticas
de esta corriente va hacia las explicaciones de tipo estructural marxista que
enfatizan la estructura económica y de esta manera las relaciones de poder
dentro de la familia, y la división del trabajo son dejadas de lado.
LAS MUJERES EN EL SECTOR RURAL
Un punto común en los análisis feministas es
que las mujeres del sector rural han sufrido un deterioro mayor de sus
condiciones de vida que las mujeres de las zonas urbanas. Un reporte de las
Naciones Unidas muestra que a principios de la década de los ochenta, 70% de la
población rural en África carecía de acceso a agua potable y en América Latina
este porcentaje significaba cerca de 60%. Esta problemática significa para las
mujeres una mayor numero de horas invertidas en el trabajo doméstico, por
ejemplo en las zonas rurales de Botswana una mujer tiene que gastar un promedio
5.5 horas por semana en acarrear agua o en algunas partes de la india se
invierten cerca de 7 horas.
Los patrones de migración entre los varones
ha sido otro fenómeno que ha afectado la reorganización de la estructura
familiar pues existen mayor número de hogares por mujeres. En Kenia, 40% de los
hogares de las zonas rurales están dirigidos por mujeres, en Ghana este
porcentaje es de casi el 50%. Además se estima que las mujeres son las únicas
proveedoras económicas un cuarto o un tercio de los hogares en el mundo.
Algunas propuestas de esta corriente teórica
sostiene que es necesario que en futuros análisis de mujeres y desarrollo deben
dar respuesta a preguntas que aún están sin resolver, como: a) ¿Cuál es el rol
político de las mujeres tomando en cuenta una noción más amplia de política?
Esto, partiendo del hecho que la participación de las mujeres en las
comunidades para la obtención de recursos no puede ser visualizada sino se
incluye una noción más amplia del concepto de política, más allá de la
participación formal en las organizaciones como partidos políticos. Aunque si
bien es cierto que las crisis económicas y políticas han llevado a un
incremento en la participación de las mujeres en la política formal. b) ¿Cuál
es la noción de la familia que debe ser replanteada para incluir hogares
dirigidos por mujeres? c) ¿Cuál es el papel del poder masculino como una
propiedad de las relaciones de género implicadas en las políticas de
desarrollo? Es esta última pregunta a la que queremos acercarnos a continuación
con la exposición del concepto de poder desde la perspectiva teórica de Giddens
para después pasar a el análisis de el concepto de género.
EL CONCEPTO DE PODER Y AGENCIA DE GIDDENS
Giddens (1995) define poder como un producto
de tres características internacionales. En primer lugar, el poder es la
capacidad de los seres humanos para intervenir en una serie de eventos de tal
manera que alteren su curso. Poder se relaciona con la noción de praxis y
por lo tanto, es mutable históricamente a condiciones de la existencia social y
material. En segundo lugar, el poder es relacional ya que la acción que se toma
con la intención de asegurar resultados particulares involucra respuestas o el
comportamiento potencial, de otros. En tercer lugar, el poder involucra una
dialéctica de control que significa la capacidad que tiene el débil en las
relaciones regularizadas de autonomía y dependencia que constituyen los
sistemas sociales, para convertir su debilidad en contra del poderoso (Giddns,
1982: 39), por lo tanto hay una presencia universal de grados desiguales de
autonomía y dependencia en todas las relaciones sociales. Es posible encontrar
esta dialéctica de control en la organización del grupo familiar ya que hay
diferentes aspectos que son reproducidos pero que son transformados por
acciones de los “subordinados” a pesar de la dominación por parte de los
maridos.
Otro concepto relevante es la agencia.
Giddens propone ver la relación entre agencia y poder de la siguiente manera:
“... Ser un agente humano es tener poder, ser capaz de hacer una diferencia en
el mundo”. En cualquier relación donde pude estar involucrado en un sistema
social, los individuos que parecen más “débiles” son capaces de movilizar
recursos a través de los cuales ellos crean espacios de control en relación con
sus vidas diarias, y en relación con las actividades de los más poderosos.
Esto implica que los individuos pueden
intervenir en un curso de eventos en el mundo y aún, los individuos sin poder
pueden usar bases de poder, a las que Giddens llama recursos. “Recursos son los
medios a través de los cuales se emplea poder en el curso rutinario de acción
social”. Hay dos tipos de recursos: recursos de autoridad o recursos de
asignación. Los recursos autoritativos son aquellas habilidades que alguien
impone sobre otra gente (oportunidades de vida, posición temporoespacial, y
organización y relación entre gente). Los recursos de asignación son
capacidades que alguien impone sobre objetos materiales (por ejemplo medios de
producción o materias primas). En este sentido los individuos pueden cambiar
las prácticas sociales algunas veces aún sin saber que lo están haciendo.
Así, creemos que los conceptos de Giddens
acerca de poder, agencia y recursos pueden echar por tierra los estereotipos de
que las mujeres en general no posean algún tipo de poder y que los hombres sean
los poseedores por excelencia de éste. Las mujeres pueden ejercer alguna
agencia aún en condiciones violentas extremas. Por ejemplo algunas mujeres
pueden usar su recurso autoritario de ser madres para cambiar las oportunidades
ocupacionales de sus hijas e hijos. Podríamos encontrar un escenario muy
posible en donde los ingresos de los hombres de clases populares (recursos de
asignación) se encuentran en un deterioro constante por la crisis económica,
los hombres pueden percibir el deterioro de su poder en la toma de decisiones de
igual manera.
CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE GÉNERO
Los cambios en la fuerza de trabajo (por
ejemplo incremento de los sectores de servicio y de comercio, una mayor
participación de las mujeres en trabajos industriales, la entrada de los
hombres en trabajos “más ligeros”) así como cambios en el nivel social (por
ejemplo del tamaño del grupo doméstico, mayor número de grupos domésticos
dirigidos por mujeres) se relacionan con dos importantes aspectos a los que nos
referimos en las próximas secciones de este capitulo: género y estructuración
económica. La construcción social de género sirve para entender cómo la
sociedad organiza no solo los aspectos de las vidas de los hombres y mujeres a
gran escala, sino también sus aspectos privados de sus actividades diarias en
el hogar.
Para entender las identidades de género,
revisaremos el concepto mismo de género. Las siguientes dos secciones – la
construcción social de género y la reestructuración económica – servirán como
el marco teórico de la tensión entre lo simbólico y los aspectos materiales del
poder. Un estudio de la dinámica de poder entre hombres y mujeres debe
reconocer temas teóricos relacionados con las relaciones de género. “Miembros
de la sociedad personifican muchas identidades sociales diferentes y éstas
pueden ser tensas o enmudecidas, según la situación. El género no puede ser
determinado aparte del contexto en el que se da”. Además, debe tomar en cuenta
escenarios local y nacional que circunscribe los cambios en los roles y
actitudes entre hombres y mujeres. Un estudio acerca de poder tiene que
describir como los hombres y las mujeres están cambiando al mismo tiempo que
cambian las estructuras (es decir la entrada de las mujeres a la fuerza
laboral, mayores niveles de desempleo masculino, menor cantidad de hijos en el
hogar etc.)
La mayor participación de las mujeres en la
economía formal pueden llevar a un aumento en la participación
La mayor participación de las mujeres en la
economía formal puede llevar a un aumento en la participación de los hombres en
la esfera doméstica. Por lo tanto, nuevas maneras de construir la o las
masculinidades y feminidad o feminidades
debe ser dirigida para entender los cambios en las relaciones conyugales.
HISTORIA DE GÉNERO COMO UN CONCEPTO
Durante los años cuarenta, Simone de
Beauvoir (1957) afirmo que no nace
mujer, sino que aprende a serlo. Ella puede ser una de las primeras estudiosas
que vio la diferencia entre los conceptos de género y sexo. Sin embargo en los
años setenta, estudiosos norteamericanos empezaron activamente a usar conceptos
de género para entender la inequidad sexual Scott (1986) adelanta la idea de
género que por primera vez apareció entre las feministas americanas que
insistieron en la calidad social fundamental de las distinciones basadas en el
sexo. Uno de los primeros investigadores que usó el concepto fue el Psicólogo
Robert Stroller en su trabajo titulado sexo y género. Él analizó a niños
con problemas mentales que habían suscitado cuando ellos tuvieron la
experiencia de mutilación de sus genitales al nacimiento, y a los que se les
había categorizado equivocadamente como pertenecientes a un sexo diferente. Él
afirma que lo que determina la identidad de género de una persona no es el sexo
biológico sino las experiencias territuales y tradiciones desde el nacimiento
que han sido relacionadas con una categoría sexual particular Stroller Concluyo
que “adquirir” la identidad de uno mismo es un factor más importante que las
diferencias biológicas y hormonales. La mayor parte de los estudiosos centran
su atención en tratar de contestar la siguiente pregunta: ¿por qué las
diferencias sexuales implican inequidad por ejemplo, Michelle Rosado (1974)
encontró que la característica principal presente en todas las sociedades la
cual produce inequidades sexuales era la división persistente entre lo que es
considerado lo femenino y lo masculino.
La teoría de Rubin (1975) de un sistema de
sexo / género también contribuyó al desarrollo del concepto de género. El
sistema el sistema sexo / género se refiere a “un conjunto de arreglos por los
cuales la materia prima biológica del sexo humano y la procreación es formada
por intervención humana y social y es satisfecha de manera convencional, sin
importar que tan raras puedan ser algunas de esas convenciones” (Rubin, 1975:
165). El sexo, como nosotros lo entendemos (identidades de género, deseos,
fantasías sexuales) es un producto social. Rubin critica los trabajos de Freud
y Levi – Strauss porque no ofrece una explicación para la opresión de las
mujeres.
Rubin define el género como la división de
los sexos impuesta socialmente. Es un producto de las relaciones sociales de
sexualidad. Ella usa una analogía para explicar sexo / género. Ella dice: “El
hambre es hambre, pero lo que cuenta como comida está determinado y obtenido
culturalmente (...) El sexo es sexo, pero lo que cuenta como sexo es igualmente
determinado y obtenido culturalmente” (Rubin, 1975: 165). Por lo tanto, cada
cultura determina lo que es convenientemente considerado comida, y lo que es
socialmente aceptado como comportamiento sexual.
No fue hasta los ochenta que el estudio de
género empezó a tener una mayor influencia en las principales ciencias
sociales. Castellanos (1994) sugiere que la perspectiva del género emergió como
resultado de dos tendencias académicas de estudiosos que se concentraron en
“estudios de la mujer” y desde la discusión teórica entre los feministas
radicales y el discurso de los teóricos analistas (postestructuralistas). El
feminismo radical pertenece a la segunda generación de feministas quienes
consideran el género como una diferencia cultural entre hombres y mujeres. Por
un lado, existe una cultura dominante, que consiste en el predominio de los
hombres, y basado en la violencia y en la necesidad de controlar el mundo, sin
ningún respeto para los ciclos de la vida humana. Y por otro lado existe una
cultura femenina, caracterizada por la sensibilidad, ternura, amor, paz, la
habilidad de aguantar, así como respetar los ciclos de la vida humana.
El postructuralismo feminista mantiene que
es un error concebir lo femenino como algo natural y que no cambia. La
concepción de que existe algo esencialmente natural en el ser humano viene de
lo que se conoce como el humanismo. Para el humanismo las diferencias entre
ricos y pobres, blancos y negros, mujeres y hombres, serian parte de una
naturaleza única humana que es la misma para todas las épocas históricas. La
idea central del feminismo postructuralistas es, entonces, negar este intento
del humanismo por definir a las mujeres como un concepto único. La meta de la mujer.
Esta corriente del pensamiento sugiere que es necesario hablar de mujeres
(en plural) dado que las condiciones de éstas varían de acuerdo al periodo
histórico,cultural, de clase social, etc.
DEFINICIÓN DE GÉNERO
Basado en el post – estructuralismo
(principalmente de Michael Focault y Jacques Derrida), Scott considera al
género como una “categoría útil de análisis” el género constituye las
relaciones sociales basadas en los sexos, y es una forma primaria de relaciones
significantes de poder. Scott insiste que concentrándose en “como” la jerarquía
de género son construidas podemos, enfatizar procesos en vez de orígenes. Otro
papel del género es el aspecto relacional de las definiciones normativas del
feminismo. Ella dice que el concepto de género implica para varios estudiosos
que las mujeres no eran fácilmente entendidas sin el análisis de los hombres.
Lorber (1994) utiliza esta distinción entre
sexos y género. Lorber asegura que la para la construcción del género
individual se empieza con la asignación de una categoría sexual dependiendo de
cómo se vean los genitales al momento de nacer. Los bebes son vestidos o
adornados en la manera que juega su categoría sexual. La categoría sexual se
convierte estatus de género a través del nombre, vestido, y uso de otras
marcas. Generalizan nuestros cuerpos también implica prescribir
comportamientos, expectaciones sobre que es lo
apropiado por un individuo en un contexto particular. Cuando un individuo
nace, la primera pregunta que viene a la mente es, ¿Es hombre o mujer? La gente
difícilmente pregunta primero sobre su bienestar físico. De esa manera,
inconscientemente hombres y mujeres empiezan a hacer género. Los genitales se
convierten en el primer paso para definir el genero. Después las madres,
padres, parientes, doctores, enfermeras o la institución medica empieza a
asignar diferentes símbolos a hombres y mujeres, coloreándolos con azul o rosa.
La introducción al concepto de género
influencia el análisis sobre la identidad social. Nos lleva a contestar la
pregunta: ¿qué significa ser un hombre o una mujer? Eso es, necesitamos hablar
sobre feminidad(es) y masculinidad(es), primero, necesitamos ver la
identidad femenina / masculina como una construcción social y cultural, y de
esa manera, histórica y cambiante; segundo, el concepto de género nos
impulsa a ver la interrelación entre las identidades masculinas y femeninas; tercero,
con el género como marco teórico, debemos analizar la interacción entre las
diferentes identidades femeninas y masculinas. Eso es, no existe una identidad
única femenina o masculina. La identidad social es un proceso
multideterminativo, que se construye en interacción con otros (Martínez &
Montesinos, 1996).
Lo que es nuevo sobre el concepto de género
es que separa las diferencias biológicas entre sexos para situarlos dentro del
terreno simbólico (Lamas, 1986). El género como una construcción, nos permite
definir en una manera precisa y clara cómo esta categorización toma una
dimensión de no cualitativa. Las mujeres han sido asociadas con “la madre
naturaleza” e identidades maternales, de esa manera, simbolizan la vida, y de
esa manera, sus funciones biológicas han servido para excluirlas del poder
público. Cuando las mujeres rompen su símbolo universal de maternidad,
infringen el poder masculino. De esa manera impugnan en el monopolio del poder
masculino.
Connell dice que el género es un área en que
la clásica pregunta de poder sociológica, institucionalizó la inecualidad y
aplicaciones de dinámicas de cambio social. Como una estructura, el género
divide el trabajo en la casa y en la producción económica, los legitimaza en
autoridad, y organiza la vida sexual y emocional.
* Economista,
Mag Estudios Políticos. Especialista en Gestión Ambiental. Grupo de
investigación , Desarrollo y políticas Publicas Polinomía
1 Dobson
Andrew: pensamiento verde. Trotta.
1
Ramos Maria Elena. La política del desarrollo: desde la perspectiva de género,
en Mariñez Navarro. Ciencia política: nuevos contextos, nuevos desafíos. Noriega.
México 2001.
2
Mientras que en 1963, la producción de los Estados Unidos representaba 40% de
la producción mundial, en 1987 esta cifra bajó 24%; por su parte, Japón
incrementó su producción de 5.5% a 19.4% en esos mismos años (Dicken, 1992).
3 Para Rostow
las etapas de desarrollo eran: 1) la sociedad tradicional; 2) las
precondiciones para el despegue; 3) el despegue; 4) el camino a la madurez y;
5) la etapa de la del consumo en masa.
4 Según
Roberts (1989) y Gereffi (1990), mientras Brasil y México siguieron este patrón
de desarrollo hacia adentro, países asiáticos como Corea del Sur, Hong Kong,
Singapur y Taiwán le apostaron a un modelo de desarrollo contrario, orientado
hacia fuera. Según estos autores eso explicaría el llamado “Milagro Asiático”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario