viernes, 5 de septiembre de 2014

Sobre la teoria Y LA PRACTICA DE LA POLITICA DEL DESARROLLO EN AMERICA LATINA BAJO LA PERSPECTIVA DE GËNERO 

Por. Raúl Cortés Landázury.* 
Teorizar acerca del concepto de desarrollo ha sido preocupación de sociólogos economistas y politólogos. Para muchos el desarrollo ha significado el éxito del crecimiento , económico pero para otros y entre estos los discursos del feminismo, este planteamiento no deja de ser producto del androcentrismo.
El análisis de la relación entre la perspectiva de genero, la política y la práctica del desarrollo del desarrollo no deja de ser atractiva no solo desde el punto de vista teórico sino por sus implicaciones empíricas, sobre todo cuando se trata de los países en vía de desarrollo sumidos en agudos estados de concentración del ingreso, exclusión y silenciosa degradación ambiental; pero que se aprestan a salir del atraso a través de una profunda reforma estructural que confía en que la expansión del mercado conducirá rutas sostenidas de crecimiento y bienestar.
Por el lado ambiental, el feminismo se debate  en un modo de pensamiento y acción la mejor modo de proceder frente a los próximo derroteros del desarrollo que se centra en el dilema de buscar la igualdad con los hombres en términos ofrecidos sustancialmente (pero de forma discutible) por hombres, o  centrarse en las diferencias entre hombres y mujeres y procurar revalorizar las (supuestas) características de la mujer, actualmente suprimidas.
Más allá de esta distinción, algunas ecofeministas ven la época como una oportunidad para rechazar la elección que implica y opta, en cambio por una política de nueva en un ambiente de configuración, que supere el dualismo. En la medida en que las ecofeministas suscriben la estrategia de la “diferencia”, no lo hacen sólo con miras a liberar a la mujer, sino también con el propósito de animar a los hombres a adoptar modos “femeninos” de pensar y actuar, promoviendo así relaciones más sanas entre la gente en general, y también entre la gente (pero especialmente los hombres) y el medio ambiente. En lo que sigue supondré que el ecofeminismo de la “diferencia” es el centro de gravedad de la discusión y desarrollaré la versión “desconstructiva” mediante una crítica de aquel ecofeminismo.1
El ecofeminismo de la “diferencia” parece estar construido entorno a tres series principales de pensamientos. En primer lugar, tales ecofeministas suelen abogar por la existencia de valores y modos de comportamiento que son principalmente femeninos, en el sentido de que los poseen, o los manifiestan, más fundamentalmente las mujeres.

¿QUIÉN O QUÉ ES LO QUE EN REALIDAD SE HA DESARROLLADO?
Con el trabajo pionero de Ester Boserup (1970) muchas feministas y otras intelectuales empezaron ha explorar la relación que existe entre desarrollo y género, y la importancia del “nuevo” patrón de desarrollo económico.
Las perspectivas feministas argumentan que los patrones de desarrollo implementado por los gobiernos del tercer mundo, asumían que eran los hombres los depositarios de los programas que se instrumentaban en esos países. Muchos países asumían que la fuerza de trabajo estaba compuesta básicamente de hombres, y por lo tanto, las políticas económicas estaban orientadas hacia este grupo social. La fuerza de trabajo que se encontraba en la economía informal (la cual esta en mayor parte constituida por mujeres), no era considerada en las cifras nacionales. Por tanto, las políticas es esos países, negaban el rol de la participación económica de las mujeres en el desarrollo económico1.

¿CÓMO OCURRE EL DESARROLLO?
Durante las tres décadas los procesos de desarrollo seguidos por los países del tercer mundo han estado basadas en dos estrategias. Por un lado, este patrón ha significado la introducción de políticas orientadas a la exportación así como el incremento de actividades informales. Por otro lado, las intelectuales feministas han señalado que el desarrollo ha involucrado una mayor participación de las unidades domésticas.
Desde principios de la década de los sesenta, el mundo ha empezado ha experimentar cambios en el proceso de producción. En los países desarrollados como los Estados Unidos, se inició una férrea competencia por competir en el mercado internacional (especialmente de Japón y Alemania Occidental), se apreciaba una incapacidad de estos países para atender las necesidades del mercado.2 Según Piore & Sabel (1984), se dio un giro en la producción en donde lo importante era producir una dinámica de especialización orientada a la demanda del mercado.
Mientras tanto en América latina se inicio una política de crecimiento orientada a la exportación como medida para enfrentar la crisis que se experimentaba. El Milagro Asiático ha sido señalado como un claro ejemplo de la recuperación económica y muchos supieron que este modelo representaba un nuevo patrón de desarrollo económico que otros países de África y América Latina debían de emular. El grupo de los cuatro – orea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwán – han tenido en crecimiento espectacular en la cadena de la producción mundial en las ultimas décadas, incluso el crecimiento ha sido en algunos casos mayor que en las economías de los países desarrollados. Sin embargo, esta integración a la economía mundial ha sido experimentada de manera diferente por lo diversos países en Asia, América Latina o África. Las flexibilidades económica, cultural y políticas son factores que hacen más o menos atractivos la inversión extranjera en esos países.

¿CUÁLES SON LAS CONSECUENCIAS DE TALES POLÍTICAS DE DESARROLLO?
La reestructuración económica global ha traído consecuencias desiguales para hombres, mujeres y niños. Feldman afirma que las mujeres han traído ‘especialmente afectadas porque ellas representan una parte importante de los pobres en el mundo entero, ellas forman parte de la fuerza de trabajo que tiene empleos mal remunerados y además, están con la prédica de balancear el trabajo doméstico con el trabajo remunerado.
Esta carga desigual significa una reorganización de la vida cotidiana no sólo en el área reproductiva sino también en las actividades productivas con dimensiones de género muy peculiares. Por ejemplo, los programas de ajuste estructural implementados por los países en desarrollo se traducen en cortes presupuéstales del gobierno en área de la salud y educación que afecta especialmente a las mujeres dado que ellas tienen que encontrar alternativas para suministrar los déficit de los servicios públicos. Los preceptos culturales contribuyen a mayores consecuencias negativas para las mujeres pues muchos lugares se privilegia a los varones en detrimento de las mujeres. Se pueden observar las más altas tasas de mortalidad entre niñas de 2 – 5 años, esto puede ser producto de peores niveles de nutrición pues en muchos hogares se privilegia la alimentación de los varones dado que se les considera futura mano de obra. También es cierto que la educación de los varones es privilegiada, en India, por ejemplo, 60% de los niños y niñas de zonas rurales entran a la escuela primaria pero después de cinco años, solo 16 % de las niñas permanecen en la escuela en comparación con 35% de los niños.
Las crisis económicas también han provocado un incremento de la participación de las mujeres en la economía formal. En México, la participación de las mujeres casadas que viven en unión libre se ha incrementado en 69% entre 1976 y 1987. según Beneria este fenómeno trae consigo la modificación en la organización de la vida cotidiana de los hogares dado que es necesario mayor trabajo tanto dentro como fuera de el hogar.

TEORIAS DEL DESARROLLO: UN SESGO DE GENERO

El problema  del desarrollo ha sido un tema implícito en los debates de los trabajos sociológicos clásicos de Marx, Weber y Durkheim. Estos tres pensadores compartían la idea de que los países del Occidente del siglo XIX estaban experimentando una profunda transición de ser una sociedad tradicional a una sociedad moderna y lo que esta transformación produjo fue un quiebre de la vida en comunidad y la emergencia de estructuras sociales más impersonales y universales. Sin embargo, no fue sino hasta finales de la década de los cincuenta que los científicos sociales empezaron a postular teorías del desarrollo de manera explícita, considerando las diferencias entre los países pobres y los ricos (Wallerstein, 1991).
Rostow postuló su famosa teoría de las etapas de las etapas del desarrollo en la que argumentaba que todas las sociedades son similares y que por tanto, todas las sociedades podían alcanzar la “más alta etapa del desarrollo” con la cual se alcanzaría ser autosuficiente y moderno.3 Este enfoque se le denomina teoría de la Modernización. Los teóricos de la Modernización mantenían que los países del tercer mundo tenían ventajas comparativas sobre otros países dado que poseían materia prima lo cual les permitiría alcanzar la etapa del despegue. Los teóricos de la Modernización plantean que los países menos desarrollados necesitan replicar los patrones de desarrollo de las sociedades modernas.
Todaro criticó esta perspectiva teórica, dado, según él a que ésta se basaba en las experiencias de las condiciones institucionales de sociedades Europeas que no corresponden a la situación de países menos desarrollados. Germani (1981) mantiene que los modernistas fallan en explicar las condiciones económicas y culturales de los países de América Latina, además fallar en entender el desarrollo como un proceso lineal. Como reapuesta a la teoría de la Modernización aparece la llamada teoría   Dependencia. Esta corriente teórica fue el producto de las discusiones que se gestaron en la Comisión de las Naciones Unidas para América Latina (también conocidas como la escuela CEPAL) e influenciada también por la Revolución Cubana y la reinterpretación del Marxismo. Los cepalinos argumentaban que el problema del subdesarrollo estribaba en los patrones de comercio desigual entre los países del centro y los países de la periferia. Los países periféricos pasan a la dependencia a través de la exportación de la materia prima que envían a los países periféricos dado que estos dependen de la demanda de esos países para poder tener una economía estable. Los dependentistas proponen que la clave pasa salir del subdesarrollo es promover la substitución de importaciones o un patrón de desarrollo periféricos dado que estos dependen de la demanda de esos países para poder tener una economía estable. Los dependentistas proponen que la clave para salir del subdesarrollo es promover la substitución de importaciones o un patrón de desarrollo hacia adentro.4  Para otros intelectuales como Dos Santos (Todaro, 1977) y Amin (1972) la dependencia de los países del centro sobre los periféricos no solo ha sido económica sino también social y política. Para Todaro (1977: 168) el desarrollo debe ser concebido como un proceso multidimensional que implica cambio en estructuras, actitudes e instituciones así como también el crecimiento económico, la reducción de la desigualdad y el fin de la pobreza absoluta.
Para finales de los setenta e inicios de la década de los setenta diferentes eventos económicos y políticos condujeron a la reevaluación de los patrones de desarrollo no sólo de los países del tercer mundo sino para las economías desarrolladas. El evento más significativo fue la crisis del petróleo en 1973, el florecimiento de movilizaciones políticas (México, Checoslovaquia), una alta deuda externa de parte de muchos países del tercer mundo, las políticas de austeridad impuestas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. A la par, se iniciaba un proceso nuevo y más sofisticado patrón de industrialización que involucraba el esparcimiento de empresas multinacionales manufactureras en países del tercer mundo y un nuevo rol de Estado como promotor y organizador de la economía.
Según Castell y Laserna las economías mundiales están siendo testigos de un proceso de reestructuración económica global con una nueva división internacional del trabajo. Para estos autores América Latina esta sufriendo dramáticos cambios económicos que son productos de esta nueva forma de dependencia, vinculada a la resolución tecnológica y viejas formas de dependencia como la financiera. La entrada de empresas multinacionales, argumentan algunos autores, no significa necesariamente la transferencia de tecnología a los países menos desarrollados.

TEORIAS DE DESARROLLO Y LAS CRÍTICAS FEMINISTAS
Intelectuales feministas ha enriquecido la discusión sobre las políticas de desarrollo incorporando la categoría de género como un elemento fundamental para desenmascarar el carácter sesgado de las teorías del desarrollo y las políticas de desarrollo impuestas a los países del tercer mundo . en primer lugar, la literatura sobre las mujeres y el desarrollo ha señalado el hecho de que la participación de la mujer en la producción ha sido un fenómeno negado, el mito de las mujeres como participantes periféricos de la economía ha sido develado. En segundo lugar, un área de la literatura ha concentrado su atención en la relación entre política de desarrollo, pobreza y estrategias de sobrevivencia de los hogares. Otra literatura ha enfatizado los efectos de los programas de ajuste estructural en la situación de las mujeres. Otra preocupación de algunos investigadores ha sido la condición de las mujeres en las zonas rurales. Recientemente, feministas intelectuales han analizado la importancia de la perspectiva de género de las unidades domésticas y su relación con las políticas de desarrollo. Esta ultima perspectiva ve a las unidades domésticas no sólo como mediadores entre las estructuras y los individuos, sino también como unidades altamente contradictorias. Lo que unifica a todos estos enfoques es su énfasis en ver a la mujer como parte del proceso de desarrollo y como actor en las políticas de desarrollo implementadas en el mundo.

TEORÍA DE LA MODERNIZACIÓN Y SUS CRÍTICOS
La teoría de la modernización ha sido especialmente criticada por los investigadores feministas (Boserup, 1970; Tinker & Brimstone, 1976; Alied, 1977; Charlton. Uno de los argumentos más contundentes es el de Elton (1991), ella sostiene que el desarrollo y, por tanto, las políticas de desarrollo implementadas han sido un proceso sesgado. Los políticos han visto a las mujeres como simples individuos recipiendarios de beneficios sociales más que productores o agentes del desarrollo. Las políticas de desarrollo implementadas por los gobiernos de países del tercer mundo asumen una neutralidad de género lo cual, según Elton, obscurece la distribución de los costos y beneficios del desarrollo. Por ejemplo, Greco y Whimp (1986) encontraron que existe una relación entre tecnología y género dado que cuando hay transferencia de tecnología a los países del tercer mundo, los hombres son principales recipiendarios. La tecnología y el entrenamiento ha beneficiado a los hombres y margina a las mujeres. El trabajo de Boserup (1970), el rol de la mujer en el desarrollo económico representa, sin duda, la primera critica al concepto de desarrollo usando una perspectiva de género. Boserup identifica varios aspectos: primero, que existe una clara división del trabajo en término de género y edad en el sector agrícola; segundo, que generan consecuencias negativas del colonialismo para las mujeres; tercero, la subestimación de las estadísticas oficiales del trabajo de la mujer en el trabajo agrícola; y cuarto, además de mostrar que los proyectos de desarrollo dañan en lugar de mejorar la situación de la mujer. Sin embargo, el trabajo de Boserup presenta algunos problemas, por ejemplo, no existe un análisis de la reorganización de los hogares y de las relaciones de poder al interior del hogar dado que su trabajo se encuentra en el análisis de las variables macro económicas (nivel de empleo, desempleo, urbanización y migración). Por otro lado, Boserup sigue en la línea de los modernistas al postular que existen dos tipos de sociedad una tradicional y otra moderna.
Beneria y Roldan (1987) critican la teoría de la modernización porque, entre otras cosas, iguala desarrollo con crecimiento económico. Además, ellas mantienen que esa teoría no habla de las asimetrías que la sociedad genera; por último la teoría de la modernización visualiza a las mujeres como pasivos sujetos de cambio. Beneria y Roldan dicen que las demandas de los países capitalistas de mayor participación de las mujeres en la economía ha generado tensiones y contradicciones al nivel del hogar, del sector informal, y de las instituciones e ideológicas patriarcales que definen el trabajo femenino y los roles familiares.

FEMINISMO SOCIALISTA
Esta corriente del feminismo trata de vincular la vida productiva y reproductiva en la vida de las mujeres. Parten de la idea que para explicar la reestructuración económica global se deben de introducir las dimensiones de género y clase. Una de las principales criticas de esta corriente va hacia las explicaciones de tipo estructural marxista que enfatizan la estructura económica y de esta manera las relaciones de poder dentro de la familia, y la división del trabajo son dejadas de lado.

LAS MUJERES EN EL SECTOR RURAL
Un punto común en los análisis feministas es que las mujeres del sector rural han sufrido un deterioro mayor de sus condiciones de vida que las mujeres de las zonas urbanas. Un reporte de las Naciones Unidas muestra que a principios de la década de los ochenta, 70% de la población rural en África carecía de acceso a agua potable y en América Latina este porcentaje significaba cerca de 60%. Esta problemática significa para las mujeres una mayor numero de horas invertidas en el trabajo doméstico, por ejemplo en las zonas rurales de Botswana una mujer tiene que gastar un promedio 5.5 horas por semana en acarrear agua o en algunas partes de la india se invierten cerca de 7 horas.
Los patrones de migración entre los varones ha sido otro fenómeno que ha afectado la reorganización de la estructura familiar pues existen mayor número de hogares por mujeres. En Kenia, 40% de los hogares de las zonas rurales están dirigidos por mujeres, en Ghana este porcentaje es de casi el 50%. Además se estima que las mujeres son las únicas proveedoras económicas un cuarto o un tercio de los hogares en el mundo.
Algunas propuestas de esta corriente teórica sostiene que es necesario que en futuros análisis de mujeres y desarrollo deben dar respuesta a preguntas que aún están sin resolver, como: a) ¿Cuál es el rol político de las mujeres tomando en cuenta una noción más amplia de política? Esto, partiendo del hecho que la participación de las mujeres en las comunidades para la obtención de recursos no puede ser visualizada sino se incluye una noción más amplia del concepto de política, más allá de la participación formal en las organizaciones como partidos políticos. Aunque si bien es cierto que las crisis económicas y políticas han llevado a un incremento en la participación de las mujeres en la política formal. b) ¿Cuál es la noción de la familia que debe ser replanteada para incluir hogares dirigidos por mujeres? c) ¿Cuál es el papel del poder masculino como una propiedad de las relaciones de género implicadas en las políticas de desarrollo? Es esta última pregunta a la que queremos acercarnos a continuación con la exposición del concepto de poder desde la perspectiva teórica de Giddens para después pasar a el análisis de el concepto de género.

EL CONCEPTO DE PODER Y AGENCIA DE GIDDENS
Giddens (1995) define poder como un producto de tres características internacionales. En primer lugar, el poder es la capacidad de los seres humanos para intervenir en una serie de eventos de tal manera que alteren su curso. Poder se relaciona con la noción de praxis y por lo tanto, es mutable históricamente a condiciones de la existencia social y material. En segundo lugar, el poder es relacional ya que la acción que se toma con la intención de asegurar resultados particulares involucra respuestas o el comportamiento potencial, de otros. En tercer lugar, el poder involucra una dialéctica de control que significa la capacidad que tiene el débil en las relaciones regularizadas de autonomía y dependencia que constituyen los sistemas sociales, para convertir su debilidad en contra del poderoso (Giddns, 1982: 39), por lo tanto hay una presencia universal de grados desiguales de autonomía y dependencia en todas las relaciones sociales. Es posible encontrar esta dialéctica de control en la organización del grupo familiar ya que hay diferentes aspectos que son reproducidos pero que son transformados por acciones de los “subordinados” a pesar de la dominación por parte de los maridos.
Otro concepto relevante es la agencia. Giddens propone ver la relación entre agencia y poder de la siguiente manera: “... Ser un agente humano es tener poder, ser capaz de hacer una diferencia en el mundo”. En cualquier relación donde pude estar involucrado en un sistema social, los individuos que parecen más “débiles” son capaces de movilizar recursos a través de los cuales ellos crean espacios de control en relación con sus vidas diarias, y en relación con las actividades de los más poderosos.
Esto implica que los individuos pueden intervenir en un curso de eventos en el mundo y aún, los individuos sin poder pueden usar bases de poder, a las que Giddens llama recursos. “Recursos son los medios a través de los cuales se emplea poder en el curso rutinario de acción social”. Hay dos tipos de recursos: recursos de autoridad o recursos de asignación. Los recursos autoritativos son aquellas habilidades que alguien impone sobre otra gente (oportunidades de vida, posición temporoespacial, y organización y relación entre gente). Los recursos de asignación son capacidades que alguien impone sobre objetos materiales (por ejemplo medios de producción o materias primas). En este sentido los individuos pueden cambiar las prácticas sociales algunas veces aún sin saber que lo están haciendo.
Así, creemos que los conceptos de Giddens acerca de poder, agencia y recursos pueden echar por tierra los estereotipos de que las mujeres en general no posean algún tipo de poder y que los hombres sean los poseedores por excelencia de éste. Las mujeres pueden ejercer alguna agencia aún en condiciones violentas extremas. Por ejemplo algunas mujeres pueden usar su recurso autoritario de ser madres para cambiar las oportunidades ocupacionales de sus hijas e hijos. Podríamos encontrar un escenario muy posible en donde los ingresos de los hombres de clases populares (recursos de asignación) se encuentran en un deterioro constante por la crisis económica, los hombres pueden percibir el deterioro de su poder en la toma de decisiones de igual manera.

CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE GÉNERO
Los cambios en la fuerza de trabajo (por ejemplo incremento de los sectores de servicio y de comercio, una mayor participación de las mujeres en trabajos industriales, la entrada de los hombres en trabajos “más ligeros”) así como cambios en el nivel social (por ejemplo del tamaño del grupo doméstico, mayor número de grupos domésticos dirigidos por mujeres) se relacionan con dos importantes aspectos a los que nos referimos en las próximas secciones de este capitulo: género y estructuración económica. La construcción social de género sirve para entender cómo la sociedad organiza no solo los aspectos de las vidas de los hombres y mujeres a gran escala, sino también sus aspectos privados de sus actividades diarias en el hogar.
Para entender las identidades de género, revisaremos el concepto mismo de género. Las siguientes dos secciones – la construcción social de género y la reestructuración económica – servirán como el marco teórico de la tensión entre lo simbólico y los aspectos materiales del poder. Un estudio de la dinámica de poder entre hombres y mujeres debe reconocer temas teóricos relacionados con las relaciones de género. “Miembros de la sociedad personifican muchas identidades sociales diferentes y éstas pueden ser tensas o enmudecidas, según la situación. El género no puede ser determinado aparte del contexto en el que se da”. Además, debe tomar en cuenta escenarios local y nacional que circunscribe los cambios en los roles y actitudes entre hombres y mujeres. Un estudio acerca de poder tiene que describir como los hombres y las mujeres están cambiando al mismo tiempo que cambian las estructuras (es decir la entrada de las mujeres a la fuerza laboral, mayores niveles de desempleo masculino, menor cantidad de hijos en el hogar etc.)
La mayor participación de las mujeres en la economía formal pueden llevar a un aumento en la participación
La mayor participación de las mujeres en la economía formal puede llevar a un aumento en la participación de los hombres en la esfera doméstica. Por lo tanto, nuevas maneras de construir la o las masculinidades  y feminidad o feminidades debe ser dirigida para entender los cambios en las relaciones conyugales.

HISTORIA DE GÉNERO COMO UN CONCEPTO
Durante los años cuarenta, Simone de Beauvoir (1957) afirmo que  no nace mujer, sino que aprende a serlo. Ella puede ser una de las primeras estudiosas que vio la diferencia entre los conceptos de género y sexo. Sin embargo en los años setenta, estudiosos norteamericanos empezaron activamente a usar conceptos de género para entender la inequidad sexual Scott (1986) adelanta la idea de género que por primera vez apareció entre las feministas americanas que insistieron en la calidad social fundamental de las distinciones basadas en el sexo. Uno de los primeros investigadores que usó el concepto fue el Psicólogo Robert Stroller en su trabajo titulado sexo y género. Él analizó a niños con problemas mentales que habían suscitado cuando ellos tuvieron la experiencia de mutilación de sus genitales al nacimiento, y a los que se les había categorizado equivocadamente como pertenecientes a un sexo diferente. Él afirma que lo que determina la identidad de género de una persona no es el sexo biológico sino las experiencias territuales y tradiciones desde el nacimiento que han sido relacionadas con una categoría sexual particular Stroller Concluyo que “adquirir” la identidad de uno mismo es un factor más importante que las diferencias biológicas y hormonales. La mayor parte de los estudiosos centran su atención en tratar de contestar la siguiente pregunta: ¿por qué las diferencias sexuales implican inequidad por ejemplo, Michelle Rosado (1974) encontró que la característica principal presente en todas las sociedades la cual produce inequidades sexuales era la división persistente entre lo que es considerado lo femenino y lo masculino.
La teoría de Rubin (1975) de un sistema de sexo / género también contribuyó al desarrollo del concepto de género. El sistema el sistema sexo / género se refiere a “un conjunto de arreglos por los cuales la materia prima biológica del sexo humano y la procreación es formada por intervención humana y social y es satisfecha de manera convencional, sin importar que tan raras puedan ser algunas de esas convenciones” (Rubin, 1975: 165). El sexo, como nosotros lo entendemos (identidades de género, deseos, fantasías sexuales) es un producto social. Rubin critica los trabajos de Freud y Levi – Strauss porque no ofrece una explicación para la opresión de las mujeres.
Rubin define el género como la división de los sexos impuesta socialmente. Es un producto de las relaciones sociales de sexualidad. Ella usa una analogía para explicar sexo / género. Ella dice: “El hambre es hambre, pero lo que cuenta como comida está determinado y obtenido culturalmente (...) El sexo es sexo, pero lo que cuenta como sexo es igualmente determinado y obtenido culturalmente” (Rubin, 1975: 165). Por lo tanto, cada cultura determina lo que es convenientemente considerado comida, y lo que es socialmente aceptado como comportamiento sexual.
No fue hasta los ochenta que el estudio de género empezó a tener una mayor influencia en las principales ciencias sociales. Castellanos (1994) sugiere que la perspectiva del género emergió como resultado de dos tendencias académicas de estudiosos que se concentraron en “estudios de la mujer” y desde la discusión teórica entre los feministas radicales y el discurso de los teóricos analistas (postestructuralistas). El feminismo radical pertenece a la segunda generación de feministas quienes consideran el género como una diferencia cultural entre hombres y mujeres. Por un lado, existe una cultura dominante, que consiste en el predominio de los hombres, y basado en la violencia y en la necesidad de controlar el mundo, sin ningún respeto para los ciclos de la vida humana. Y por otro lado existe una cultura femenina, caracterizada por la sensibilidad, ternura, amor, paz, la habilidad de aguantar, así como respetar los ciclos de la vida humana.
El postructuralismo feminista mantiene que es un error concebir lo femenino como algo natural y que no cambia. La concepción de que existe algo esencialmente natural en el ser humano viene de lo que se conoce como el humanismo. Para el humanismo las diferencias entre ricos y pobres, blancos y negros, mujeres y hombres, serian parte de una naturaleza única humana que es la misma para todas las épocas históricas. La idea central del feminismo postructuralistas es, entonces, negar este intento del humanismo por definir a las mujeres como un concepto único. La meta de la mujer. Esta corriente del pensamiento sugiere que es necesario hablar de mujeres (en plural) dado que las condiciones de éstas varían de acuerdo al periodo histórico,cultural, de clase social, etc.

DEFINICIÓN DE GÉNERO
Basado en el post – estructuralismo (principalmente de Michael Focault y Jacques Derrida), Scott considera al género como una “categoría útil de análisis” el género constituye las relaciones sociales basadas en los sexos, y es una forma primaria de relaciones significantes de poder. Scott insiste que concentrándose en “como” la jerarquía de género son construidas podemos, enfatizar procesos en vez de orígenes. Otro papel del género es el aspecto relacional de las definiciones normativas del feminismo. Ella dice que el concepto de género implica para varios estudiosos que las mujeres no eran fácilmente entendidas sin el análisis de los hombres.
Lorber (1994) utiliza esta distinción entre sexos y género. Lorber asegura que la para la construcción del género individual se empieza con la asignación de una categoría sexual dependiendo de cómo se vean los genitales al momento de nacer. Los bebes son vestidos o adornados en la manera que juega su categoría sexual. La categoría sexual se convierte estatus de género a través del nombre, vestido, y uso de otras marcas. Generalizan nuestros cuerpos también implica prescribir comportamientos, expectaciones sobre que es lo  apropiado por un individuo en un contexto particular. Cuando un individuo nace, la primera pregunta que viene a la mente es, ¿Es hombre o mujer? La gente difícilmente pregunta primero sobre su bienestar físico. De esa manera, inconscientemente hombres y mujeres empiezan a hacer género. Los genitales se convierten en el primer paso para definir el genero. Después las madres, padres, parientes, doctores, enfermeras o la institución medica empieza a asignar diferentes símbolos a hombres y mujeres, coloreándolos con azul o rosa.
La introducción al concepto de género influencia el análisis sobre la identidad social. Nos lleva a contestar la pregunta: ¿qué significa ser un hombre o una mujer? Eso es, necesitamos hablar sobre feminidad(es) y masculinidad(es), primero, necesitamos ver la identidad femenina / masculina como una construcción social y cultural, y de esa manera, histórica y cambiante; segundo, el concepto de género nos impulsa a ver la interrelación entre las identidades masculinas y femeninas; tercero, con el género como marco teórico, debemos analizar la interacción entre las diferentes identidades femeninas y masculinas. Eso es, no existe una identidad única femenina o masculina. La identidad social es un proceso multideterminativo, que se construye en interacción con otros (Martínez & Montesinos, 1996).
Lo que es nuevo sobre el concepto de género es que separa las diferencias biológicas entre sexos para situarlos dentro del terreno simbólico (Lamas, 1986). El género como una construcción, nos permite definir en una manera precisa y clara cómo esta categorización toma una dimensión de no cualitativa. Las mujeres han sido asociadas con “la madre naturaleza” e identidades maternales, de esa manera, simbolizan la vida, y de esa manera, sus funciones biológicas han servido para excluirlas del poder público. Cuando las mujeres rompen su símbolo universal de maternidad, infringen el poder masculino. De esa manera impugnan en el monopolio del poder masculino.
Connell dice que el género es un área en que la clásica pregunta de poder sociológica, institucionalizó la inecualidad y aplicaciones de dinámicas de cambio social. Como una estructura, el género divide el trabajo en la casa y en la producción económica, los legitimaza en autoridad, y organiza la vida sexual y emocional.                                                   




* Economista, Mag Estudios Políticos. Especialista en Gestión Ambiental. Grupo de investigación , Desarrollo y políticas Publicas Polinomía
1 Dobson Andrew: pensamiento verde. Trotta.

1 Ramos Maria Elena. La política del desarrollo: desde la perspectiva de género, en Mariñez Navarro. Ciencia política: nuevos contextos, nuevos desafíos. Noriega. México 2001. 

2 Mientras que en 1963, la producción de los Estados Unidos representaba 40% de la producción mundial, en 1987 esta cifra bajó 24%; por su parte, Japón incrementó su producción de 5.5% a 19.4% en esos mismos años (Dicken, 1992).
3 Para Rostow las etapas de desarrollo eran: 1) la sociedad tradicional; 2) las precondiciones para el despegue; 3) el despegue; 4) el camino a la madurez y; 5) la etapa de la del consumo en masa. 
4 Según Roberts (1989) y Gereffi (1990), mientras Brasil y México siguieron este patrón de desarrollo hacia adentro, países asiáticos como Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwán le apostaron a un modelo de desarrollo contrario, orientado hacia fuera. Según estos autores eso explicaría el llamado “Milagro Asiático”.    

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